El seguro de crédito ante 2015
revista economista

18

Ene

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La Directora Comercial de Crédito y Caución analiza en este artículo, publicado por el diario El Economista, los retos que afronta el seguro de crédito en 2015.

Marta Nodal

 

   Marta Nodal,

   Directora Comercial de Crédito y Caución

 

El seguro de crédito es una de las herramientas de gestión que ha salido más reforzadas de esta larga crisis en la que, por fin, muchos de los indicadores están mostrando una mejoría. La morosidad que han afrontado las empresas se ha situado en niveles históricos y la respuesta del seguro ha contribuido a consolidar su credibilidad como elemento de protección. A lo largo de este periodo, que ha afectado especialmente a las pymes, ha protegido a las empresas de un número considerable de impagados, garantizando la supervivencia de miles de ellas. Aunque en 2014 estos niveles han mejorado, afrontamos 2015 en umbrales bastante elevados respecto a los valores históricos.

Las quiebras empresariales han reflejado fielmente las condiciones económicas desde 2008, con importantes incrementos interanuales del 100 por ciento en 2008 y del 50 por ciento en 2009. Tras un descenso interanual en 2010, las quiebras volvieron a aumentaren 2011, 2012 y 2013, debido principalmente a la caída de la demanda interna y a la elevada presión general sobre la liquidez de las empresas, por sus limitadas opciones de financiación externa.

Tras el descenso de 2014, la evolución de las insolvencias en 2015 dependerá de la solidez de los mecanismos que están impulsando la recuperación económica, que no son ajenos a la evolución de los mercados de nuestro entorno. El panorama económico mundial se ha deteriorado en los últimos seis meses. Los resultados económicos en Estados Unidos, Reino Unido y Asia están sosteniendo el crecimiento mundial. El ritmo de crecimiento en la zona euro y China ha sido más débil de lo esperado y la intensificación de la crisis geopolíticas referentes a Rusia y al aumento del Estado Islámico en Oriente Medio han minado la confianza internacional.

Los desequilibrios estructurales persistentes y la baja inflación han frenado el crecimiento y ponen de relieve la fragilidad de la recuperación económica de la zona euro. A pesar de algunas mejoras en 2014, las quiebras han aumentado en Francia, Italia y Grecia, y la tasa de insolvencia media de la zona euro sigue siendo dos veces superior a la que se registraba en 2007 En los países periféricos, la relación se eleva a 3,5 veces los niveles de 2007.

Las quiebras también se incrementarán, según nuestras previsiones, en los mercados emergentes. Las salidas de capital, la caída de los precios de las materias primas, y el lento crecimiento de los mercados desarrollados están restringiendo el crecimiento económico y presionando al alza las tasas de quiebra. Las perspectivas económicas de Latinoamérica se han deteriorado significativamente dado que en Brasil, su mayor economía, se espera un estancamiento. Por último, el crecimiento económico de China está empezando a enfriarse y ejercerá una presión al alza sobre las insolvencias.

En este entorno no exento de incertidumbres, la crisis y sus cambios han consolidado el papel del seguro de crédito, como herramienta básica para abordar la necesaria internacionalización, que es el objetivo de una parte muy significativa del tejido empresarial español. Tener o no tener un seguro de este tipo implica cambios significativos en el día a día de la gestión empresarial de la cartera de clientes. Este tipo de seguros constituye un socio fiable en la expansión de las empresas españolas, porque con el seguro de crédito se arriesga menos en la elección de clientes en países muy desconocidos para las empresas que empiezan a exportar. Nuestra propia transformación en un operador global presente en 50 países y con información actualizada de 100 millones de empresas, habla del nuevo papel que cumplimos.

Hasta hace veinte años, la gestión empresarial permitía que los operadores del seguro de crédito fuésemos grandes compañías nacionales, conocedoras de nuestros mercado interno, que descansábamos a la hora de gestionar las coberturas del comercio exterior en la opinión y la experiencia de la aseguradora de crédito colega en el mercado de destino. Ese mundo ya no existe. Aquel mundo de una treintena de compañías se ha consolidado en tres grandes operadores globales. Uno es español, somos nosotros.

Pertenecer a un operador global implica cambios importantes en la gestión empresarial. Permite dar, con el máximo nivel de especialización y cercanía, información de riesgo en cualquier país. Aunque las exportaciones de nuestros asegurados están fundamentalmente centradas en la Unión Europea, se están incrementado las destinadas a países emergentes.

Además de dar un seguro como tal a las empresas que se internacionalizan, les asesoramos sobre los instrumentos de pago que deben utilizar en los diferentes países, las características de cada sector en cada país, las condiciones regulatorias… una serie de información que aporta un valor añadido al seguro propiamente dicho.

En 2014 ha comenzado a reactivarse el mercado interno. Para responder a este reto, el seguro de crédito actúa como servicio de prospección para nuestros asegurados, que les ayuda, en base a la información de la que disponemos, a definir su mercado doméstico potencial.

El seguro de crédito está actuando, además, como un elemento de acceso a la financiación. Los bancos ven la utilización del seguro de Crédito por parte de las empresas como un elemento de seguridad. Para las instituciones financieras, el seguro de crédito es una garantía de cara a la certidumbre sobre el cobro del importe de la financiación que están concediendo. En el seguro de crédito, la empresa designa como beneficiario al banco que le está financiando y eso le permite conseguir más financiación a un coste más competitivo.

Son muchos los indicadores que muestran una mejoría del entorno en el que las empresas deben hacer negocios en 2015. Pero también son muchas y relevantes las incertidumbres con las que empezamos el año. Aunque en 2015 se logre mantener la tendencia de mejora iniciada hace cuatro trimestres, no parece probable que las insolvencias y los niveles de impago en España y otros mercados de nuestro entorno a los que exportamos logren retornar fácilmente a los niveles anteriores a la crisis. Los niveles de insolvencia y morosidad plantearán en los próximos años muchas dificultades para la actividad comercial, cada vez más global. Se trata de un nuevo entorno, más global y complejo, donde el aseguramiento de las operaciones comerciales es una necesidad estratégica para las empresas.

 

 

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